Soy una persona calurosa, vale, estamos de acuerdo. Cuando todo el mundo lleva chaqueta, yo voy en manga corta,
ok. Pero esto ya no hay quien lo aguante...
Esta tarde ( a las 5 y poco), volviendo de la estación, dando un
paseíto para bajar el consabido cochinillo, me dio por mirar un termómetro en la calle. Vale que los dedos medio morados deberían haberme dado una pista de que la temperatura no era la de
Benidorm o de que una manta andina no venía de más, pero ver la inscripción 4ºC me ha bajado la moral.
En serio, que yo sabía que hacía frío, pero esto ya era una prueba irrefutable.
Pero el problema no son los 4ºC, que
va!!! el problema es que ahora toca sacar las bufandas (las odio a muerte, son una horca a lo
pijo) y lo que más me molesta, guardar el
bikini de calaveras que tanto me costó encontrar y que tan poco me he puesto.
Es el momento de guardar todas esas camisetas que te hacen sentir "tan mujer" y cambiarlas por los picores en el cuello por culpa de los
jerseis y las pelusas que estos conllevan.
No se vosotros, pero lo de ponerme falda no se me pasa por la cabeza. Bien cierto es que no me la pongo nunca, o casi nunca, pero quiero tener la posibilidad de hacerlo. Ahora no, por una sencilla razón, quiero seguir teniendo circulación sanguínea.
Ponte en
Ávila una
minifalda para salir divina de la muerte un sábado, no quiero anticipar acontecimientos, pero no serías la primera en pasar por urgencias por congelación aguda de las rodillas y sus alrededores.
El frío nos acorta la libertad. Suena fuerte, lo es.
Se me viene a la cabeza la idea de hacer botellón el mismo sábado que salgo
divinísima con mi
minifalda,
JAAAAAAAAAA, me parto. Al que se atreva, lo pongo un altar.Lo único bueno es que te ahorras los hielos... eso si,
preparate para invertir la pasta ahorrada en
frenadol.
Y eso no es todo, el año pasado me caí tres veces en el mismo sitio...vale que solo leyendo lo de
Chamartín pensareis que me
cai por patosa, pero no, fue por el hielo (y por patosa
también supongo)
Esas placas de hielo que se hacen en las aceras harían la delicia de más de un patinador finlandés, siempre y cuando se pusiera un buen plumas, claro está. Vas tan tranquilamente por la calle pensando en las musarañas y te plantas encima de la consabida placa de hielo y sin quererlo y sin saber cómo, estas haciendo unos movimientos al más puro estilo de
Michael Jackson en sus mejores tiempos (
léase Thriller o similar), un pie
pa' un
lao, el otro para el otro, con los brazos comienzas a hacer aspavientos, cual ave iniciando su danza de cortejo...pero no sirve para nada. No lo
intentéis en serio, solo hace que la
caída sea más
ridícula si cabe...al final terminas espatarrado en el suelo, con una pierna por delante y la otra
detrás como una
Almudena Cid de barrio...
Pero eso no es lo peor, no señor... lo peor es la cara de merluza congelada que se te pone. Sí, si...dicen que
Walt Disney esta
criogenizado...total, que tiene la misma cara que yo cuando llego a la Universidad
después de un cuarto de hora andando (y
cayéndome con las placas de hielo) a las 8:45 de la mañana.
Sales de tu casa con mas capas que una cebolla: dos
jerseis, la camiseta de tirantes, la de manga larga y la cazadora digna de cualquier escalador de
ochomiles); te plantas las botas que más agarran al suelo, que casualmente son las más feas que puedes encontrar en 12 kilómetros a la redonda y sales a la calle en plan,
FRIO A MI¡
Conforme vas avanzando, sientes la piel más tirante, y vas
achepandote un poquito más como si con eso el poco calor que queda en tu cuerpo no fuera a evaporarse... Total, que llegas a tu lugar de destino, donde casualmente encuentras un espejo...NO MIRES¡
Tienes las mejillas color tomate maduro, los ojos achinados, escarcha en las pestañas y si te descuidas, sabañones en la primera falange de los dedos de las manos.
Eso sí, entras y la calefacción te recibe como yo creo que se recibe en el cielo a las personas como
Ned Flanders, ¡que sensación más maravillosa macho!...de momento, claro está.
Por que a los diez minutos, tus dos
jerseis se convierten en dos mantas
electricas que amenazan con asarte vivo cual pollo de corral; y es entonces cuando vienen los catarros, los mocos, los estornudos y las ganas de morir.
Total, que optas por seguir el refrán "hombre sano: misma ropa en invierno y en verano" y decides que a la
proxima te
pondras solo un jersey con su camiseta correspondiente y una cazadora de "entretiempo", iluso de ti...
El catarro te alcanzará igualmente...
Así que, vete de botellón, gasta lo que te ahorres en hielos en cantidades ingentes de
frenadol,
ponte minifalda e incluso date un
bañito en el río más
proximo, porque total, te va a dar lo mismo...